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martes, 24 de noviembre de 2009

Osho


“La manera que tienes de mirar las cosas depende de ti, no de las cosas. A menos que llegues a un punto en el que abandones la mente que interpreta, y mires directamente, mires lo inmediato, la mente es tu mediador. Te hace ver las cosas distorsionadas, te hace ver las cosas mezcladas con interpretaciones. No se ven puras.

Por tanto, la única forma de lograr la verdad consiste en aprender cómo tener una visión de lo inmediato, cómo cortar la colaboración de la mente…Esta actividad de la mente es el problema, porque la mente únicamente puede crear sueños. Pero la mente puede crear sueños hermosos y tú te puedes quedar muy excitado. Debido a tu excitación el sueño empieza a parecer real. Si estás demasiado excitado, entonces te intoxicas, entonces no estás en tus cabales. Entonces todo lo que ves es sólo tu proyección. Y hay tantos mundos como hay mentes, porque cada mente vive en su propio mundo.

Método

Trata de no poner la mente en las cosas pequeñas. Miras una flor; simplemente mírala. No digas: ‘hermosa!’, ‘fea!’. No digas nada!. No generes palabras, no verbalices. Mira simplemente. La mente se sentirá incómoda, molesta. A la mente le gustaría decir algo. Tú le dices simplemente a la mente: ‘quédate en silencio!. Déjame ver. Sólo voy a mirar’

Al comienzo será difícil, pero empieza con cosas en las que no estés muy involucrado. Será muy difícil ver a tu esposa sin generar palabras. Estás muy involucrado, muy atado emocionalmente…enojado o enamorado, pero muy involucrado.

Mira las cosas que son neutrales: una roca, una flor, un árbol, el sol cuando amanece, un pájaro volando, una nube moviéndose en el firmamento. Mira simplemente las cosas con las que no estás muy involucrado, con las que puedes mantener un desapego, con las que puedes permanecer indiferente. Empieza con las cosas neutrales y sólo entonces pasa a situaciones más cargadas emocionalmente.

Entre más dejes la mente a un lado, mayor luz te llegará, porque cuando no hay sueños, se abren las puertas y el firmamento te alcanza. Te empiezas a llenar más y más con la verdad y te llenas cada vez menos de ensueño."

Osho: Hsin Hsin Ming


jueves, 20 de agosto de 2009

Cuando el discípulo está preparado aparece el maestro...


Dice el viejo refrán: «Cuando el discípulo está preparado el Maestro aparece». El discípulo no puede encontrar al Maestro, sólo el Maestro puede encontrar al discípulo. Sólo el que se conoce a sí mismo puede conocer a los demás, entonces es fácil.



Cuando estás preparado, todo el Universo empieza a apoyarte. No hay necesidad de pedir ayuda, no hay necesidad de ir a ninguna parte, el apoyo se está dando siempre; las necesidades siempre son satisfechas. Pero uno tiene que estar preparado, uno tiene que estar en el lado mental en el que las fuerzas del Universo puedan favorecerle.


Así que no se trata de una búsqueda positiva, porque no puedes pedir ayuda astral; el logro dependerá de tu receptividad, de tu preparación. Las fuerzas elevadas están presentes en todas partes, en todo momento. Ahora mismo, estás rodeado de ambas energías, las elevadas y las inferiores, pero sólo eres receptivo a las inferiores. Puedes estar: o abierto a las fuerzas elevadas, o bien, abierto a las fuerzas inferiores, pero no puedes estar abierto a ambas. El propio mecanismo funciona de tal manera, que si estás abierto a las inferiores, estarás cerrado a las elevadas y si estás abierto a las elevadas automáticamente estarás cerrado a las inferiores, porque sólo tenemos una apertura, así que tú decides en qué dirección moverte.



Lo primero que hay que comprender es cómo cerrarse a las fuerzas inferiores y cómo abrirse a las fuerzas elevadas. Las fuerzas elevadas siempre están ahí pero no pueden funcionar a no ser que

tú cooperes con ellas, a no ser que te entregues a ellas. Comienza el trabajo: cuando se abren las puertas, el sol puede entrar. Tus puertas están cerradas, el sol está ahí, está llamando a tu portal en este mismo momento y tú estás en la oscuridad. Seguirás en la oscuridad y no porque el sol no esté ahí sino porque tus puertas están cerradas. No has invitado al sol, no estás receptivo a él. Todavía no estás preparado para ser un anfitrión; la invitación no ha sido enviada. ¿Cómo puede uno cerrarse a las fuerzas inferiores y abrirse a las fuerzas elevadas? Ni siquiera somos conscientes de que estamos abiertos a las fuerzas inferiores y sin embargo estamos a la búsqueda de fuerzas elevadas que pueden trabajar en nosotros...



Por ejemplo: Cuando alguien te ama, siempre albergas sospechas, siempre lo dudas. «¿Será amor real y verdadero?» ¿Realmente eres amado o no? ¿Está siendo auténtica la persona o finge? Cuando alguien está furioso tú nunca dudas si está realmente furioso o si sólo está fingiendo, si está realmente furioso o simplemente está actuando. No hay duda. Se da por garantizado que la ira es auténtica, pero el amor nunca se da por asegurado. Siempre crees en lo inferior, tu fe está profundamente arraigada en lo inferior. Recuerda, la apertura es la fe. Significa confianza. Tú estás abierto a lo que crees. La mente desconfiada está cerrada porque tiene miedo pero, a no ser que confíes, permanecerás cerrado. Lo primero que hay que considerar es lo siguiente: en qué crees más fácilmente, ¿en las cosas inferiores o en las cosas elevadas? Crees en las cosas inferiores sin razonar, sin dudar, sin pensarlo. Tú crees en lo inferior. Lo inferior es tu realidad.



Cuando te abres a lo elevado, las cosas empiezan a ocurrir de una forma muy diferente, pero si sólo estás abierto a lo inferior entonces tendrás que buscar a lo elevado a tientas en la oscuridad. La apertura a lo inferior es habitual en nosotros. Cuando una fuerza inferior esté tirando de ti ¡date cuenta! Sé un testigo de lo que está pasando. No permitas que tu mente se abra a ella. Todas las cosas a las que tú estás abierto quedan profundamente marcadas en ti, y al final, acaban por funcionar. Así que estate constantemente alerta, momento a momento, si algo es inferior, aunque esté bien, aunque sea verdad, no te abras a ello. Esa costumbre de enfocarte a lo inferior no es buena porque se convierte en un impedimento para la apertura a lo elevado.

OSHO

jueves, 11 de junio de 2009

Incorpóralo todo a tu ser


Esta técnica es un poquito difícil, pero si la puedes practicar, pues entonces maravilloso, Estupendo. Sentado, no dividas. Mientras estés sentado meditando, inclúyelo todo: tu cuerpo, tu mente, tu respiración, tus pensamientos, tus conocimientos, todo. Inclúyelo todo. No dividas, no crees ninguna fragmentación. Normalmente solemos fragmentar; seguimos fragmentando. Decimos: “este cuerpo no soy yo”. Hay técnicas que también pueden utilizar lo anterior, pero esta técnica es completamente diferente, en realidad, lo opuesto.


No dividas. No digas: “ Yo no soy el cuerpo. No digas: “Yo no soy la respiración”. No digas:”yo no soy la mente”. Di solamente:”Yo lo soy todo”, y sé todo. No crees ninguna fragmentación dentro de ti. Es un sentimiento. Con los ojos cerrados incluye todo lo que existe para ti. No te centres en nada; se alguien no-centrado. La respiración va y viene, los pensamientos vienen y pasan. La forma de tu cuerpo seguirá cambiando. Tú no has observado esto.

Si te sientas con los ojos cerrados, sentirás que algunas veces tu cuerpo es grande, algunas veces tu cuerpo es pequeño; algunas veces es muy pesado, algunas veces simplemente ligero, casi como si pudieras volar. Tú puedes sentir este incremento y disminución de la forma. Simplemente cierra tus ojos, siéntate, y percibirás que algunas veces el cuerpo es muy grande, llena todo el salón; algunas veces es muy pequeño, simplemente atómico. ¿Por qué cambia la forma?. En la medida en que tu atención cambia, también cambia la forma del cuerpo. Si eres inclusivo, se volverá grande; si eres exclusivo-yo no soy esto, yo no soy esto- entonces se volverá muy diminuto, muy pequeño, atómico.

El sutra dice: Amado, en este momento deja que la mente, el conocimiento, la respiración, la forma, sean incluidos.

Inclúyelo todo en tu ser y no deseches nada. No digas, “éste no soy yo”. Di: “yo soy” e inclúyelo todo. Si puedes hacerlo sentado, simplemente, estupendo. Sucesos completamente nuevos te acontecerán. Sentirás que no hay centro; en ti no hay un centro. Y con el centro ausente, no hay personalidad, no hay ego; sólo queda la conciencia, una conciencia como el firmamento que lo cubre todo. Y, al crecer, no solo tu propia respiración quedará incluida, no solo tu propia forma quedará incluida; finalmente todo el universo empezará a quedar incluido en ti.

Incluye y crece. Incluye y expándete. Inténtalo con tu cuerpo y luego inténtalo también con todo el mundo exterior.

Sentado debajo de un árbol, mira el árbol. Cierra luego los ojos y siente que el árbol está dentro de ti. Mira el firmamento. Cierra luego los ojos y siente que el firmamento está dentro de ti. Mira el sol al amanecer. Cierra luego los ojos y siente el sol al amanecer dentro de ti. Siéntete más inclusivo.

Entonces se producirá en ti una tremenda experiencia. Cuando percibas el árbol dentro de ti, inmediatamente te sentirás más fresco, más joven. Y esto no es imaginario porque el árbol y tú pertenecéis ambos a la tierra. Los dos estáis enraizados en la misma tierra y, finalmente enraizados en la misma existencia. Por tanto, cuando sientes que el árbol está dentro de ti, el árbol está dentro de ti- esto no es imaginación- e inmediatamente sentirás el efecto. La vitalidad del árbol, el verdor, la frescura, la brisa que pasa a través de él se sentirán dentro, en tu corazón. Incluye más y más a la existencia y no excluyas.

Osho; tomado de El Libro de los Secretos

martes, 12 de mayo de 2009

No poseas...


NO POSEAS...
No poseas, no te vuelvas un poseedor de personas
ni de cosas, tómalas simplemente como un don del
universo... cuando están disponibles;
cuando no están disponibles, disfruta la libertad.
¡Cuando tengas algo, disfrútalo; cuando no lo
tengas,disfruta no teniéndolo: esto también tiene
su propia belleza... si tienes un palacio donde vivir, ¡disfrútalo!:
si no lo tienes, entonces disfruta una choza
y la choza se vuelve un palacio.
El disfrutar es lo que marca la diferencia,
entonces, vive bajo un árbol y disfrútalo...
no te pierdas el árbol y las flores
y la libertad y los pájaros y el aire y el sol
¡Y cuando estás en un palacio, no te lo pierdas...
disfruta el mármol y los candelabros!
Disfruta allí donde estés y no poseas nada.
Nada nos pertenece.
Venimos al mundo con las manos vacías
y nos vamos del mundo con las manos vacías.
El mundo es un don,
así que disfrútalo mientras está allí.
Y recuerda,
el universo siempre, siempre
te da lo que necesitas !

Osho.