viernes, 17 de julio de 2009

Nadie puede rezar por tí...


Tu oración es sólo tuya. Tu oración es tu propio afloramiento.
Ningún otro capullo puede florecder por tí. Cualquier flor que se abre lo hace por sí misma. La oración es sentir gratitud y agradecimiento.
Tu tienes que hacer tu propia plegaria, pero puedes obtener ayuda.
La oración no puede realizarse sólo con palabras. Realmente eso es imposible.
No es que Dios sólo entienda latín,griego,inglés, sánscrito o hindi. No. La oración nunca puede hacerse con palabras.
Las palabras no pueden llegar al pozo dónde se da la plegaria.
Puedes usar palabras para manifestar tus sentimientos.
La plegaria se inicia en lo más profundo del sentimiento.
Así que no te preocupes por las palabras ni de lo que vas a decir
Orar no es salir de tí mismo para dirigirte hacia algo que no es parte de tí.
La oración es tomar conciencia de la PRESENCIA.
Orar es experimentar la Presencia en lo más profundo de los sentimientos.

Sri Sri Ravi Shankar

La foto es una Arverjilla Vicia Nigricans, de mi casa en Angostura

martes, 14 de julio de 2009



HSIN-HSIN-MING

(Poema de la Confianza en la Mente Pura, la Naturaleza)
Seng-Ts’an (Tercer Patriarca Chan)

La Gran Vía no es difícil, pero hay que evitar tener preferencias.
La Vía es clara cuando amor y odio no están presentes.
Si haces una mínima distinción, cielo y tierra se separan hasta el infinito.Estar a favor o en contra es la enfermedad del espíritu.
Si no entiendes el significado profundo de las cosas,no podrás apaciguar tu espíritu.
La Vía , infinita como el espacio, es perfectay nada falta o sobra en ella.
Al desear o rechazar las cosasno las vemos como son.
No busques el mundo de los fenómenos,No te apegues a la vacuidad.
Permanece tranquilo y sin esfuerzo en el Unoy esas ideas desaparecerán por sí solas.
Cuando quieres estar en la quietud,ésta engendra actividad.
Si estás en un extremo o en otro,no podrás conocer el Uno.
Si no permaneces en la unidad de la Vía,La actividad y la quietud llevan al fracaso.
Si consideras sólo la existencia de las cosas, no ves su vacuidad.Si te asientas en el vacío, no ves la realidad.
Pensar y hablar sobre ello nos aleja de la vía.Si abandonamos el pensamiento y el habla, no habrá verdad que no se pueda alcanzar.
Retornando al origen encontramos el significado,pero si vas tras las apariencias te alejas del origen .
Si aunque sólo sea un instante realizamos la mirada interior,fenómenos y vacío podrán ser transcendidos.
Si nos parece que el mundo cambia incesantementees debido a nuestra ignorancia.
No se trata de buscar la verdad,sólo hay que dejar de tener prejuicios.
No te asientes en la dualidad.Evita seguir opiniones duales.
Si consideras “correcto” o “incorrecto”, te deslizas en el mundo de los opuestos y el espíritu caerá en la confusión.
Todo lo dual proviene del Uno,pero no te apegues al Uno.
Cuando el espíritu se unifica sin apego,los fenómenos son inofensivos.
Cuando los fenómenos son inofensivosdejan de existir y con ellos el espíritu.
El sujeto existe porque hay objeto.El objeto existe porque hay sujeto.
Sujeto y objeto se desvanecen.En verdad, no son otra cosa que vacío.
En la unidad del vacío,sujeto y objeto son indistinguibles y contienen el mundo entero.
Si no haces ninguna distinción entre grosero y sutil,permanecerás alejado de los prejuicios.
La Gran Vía no es fácil, no es difícil,pero la duda y la prisa son grandes obstáculos.
Apegarnos a la Gran Vía es caer en el error.Deja que las cosas sigan su propia naturaleza.
Si dejas que las cosas sean a su manera,no habrá ir ni venir y, libre, estarás tranquilo.
Cuando el pensamiento se enreda en juicios,no vemos la verdad de las cosas y engendramos sufrimiento.
La confusión y el malestar cansan el espíritu.¿Para qué desear esto o no querer aquello?
Para ir por el Camino único deja los prejuicios contra el mundo de los sentidos y de las ideas.Cuando lo aceptes plenamente, alcanzarás la iluminación.
El hombre sabio no se obstaculiza a sí mismo,pero el ignorante se encadena con el amor y el odio.
Las cosas del mundo no saben de discriminaciones.Buscar el espíritu con la mente que distingue es el gran error.
Quietud e inquietud son ilusorias,En la iluminación no hay apego o aversión.
La dualidad surge de nuestras deducciones.¡Que ganancia y pérdida desaparezcan para siempre!
Si nuestros ojos no duermen, no habrá sueños.Si el espíritu no se pierde en discriminaciones, la esencia única.
Cuando vemos la esencia única en todas las cosas,nos liberamos de todas las ataduras.
Al ver todas las cosas con ecuanimidad,regresamos a nuestra naturaleza original.
En nuestra naturaleza originalnada puede ser comparado.
Movimiento y reposo desaparecen.La dualidad deja de existir.
Cuando la dualidad desaparece, la misma unidad desaparece.Nada puede describirlo.
Las dudas se desvanecen y la fe verdadera reaparece.Sin aferrarnos a nada, libres.
Todo está vacío, claro y luminoso por sí mismo.Este mundo, en el que las cosas son tal cual son, el intelecto no lo alcanza.
En él no hay yo ni otros.Para experienciarlo basta con “no dos”.
Todo es idéntico y está contenido en la no dualidad.Los sabios saben esto.
Ni existente, ni no existente.En todas partes y siempre delante de nuestros ojos.
Lo infinitamente pequeño y lo infinitamente grande son lo mismo. Sin límites.
La existencia es la no-existencia.La no-existencia es existencia.
Uno en todas las cosas.Todas las cosas Uno.
Si comprendes esto,no te preocuparás por la imperfección.
La fe es no-dos.Lo que no es no-dos no es el espíritu de la fe.
Más allá del lenguaje,Ni pasado, ni presente, ni futuro.
Fuente :http://www.budismochanssulun.org/hsinhsinming.htm

Gracias mi querida Pochi, por compartir algo tan maravilloso!!!

domingo, 12 de julio de 2009

La Reencarnación...



Fuiste. ¡Serás!
Lo sabes mientras eres.
La reencarnación es el proceso natural
de reciclado de la energía humana mediante
el nacimiento, el crecimiento, la decadencia y la muerte.
Cada renacimiento es un vínculo en la cadena eterna de cada uno
de impresiones, pensamientos, deseos y acciones latentes.
El alma en su nuevo cuerpo tiene la oportunidad de
aprender del pasado, vivir el presente y prepararse para el futuro.

La reencarnación: ¿por qué creer en ella?

En cuanto he empezado a basar mi sentido de «quién soy» en percibirme como un alma en vez de solamente advertir mi traje transitorio, el cuerpo, me doy perfecta cuenta de que, como ser de energía espiritual que da vida al cuerpo, soy inmortal. Empiezo a comprender que cambio de traje físico igual que la serpiente muda la piel, pero que yo –el alma eterna- nunca puedo morir.

La muerte y el renacimiento

En el momento de la muerte física, el alma abandona su energía de los órganos del cuerpo y desaloja el lugar que ocupa en el centro de la frente. Se lleva consigo las impresiones acumuladas en esta vida y se introduce en el cuerpo de un bebé nonato, mientras que el cuerpo nuevo todavía se está formando en el útero de la madre. Esto sucede normalmente entre el cuarto y el quinto mes de embarazo. Un alma humana sólo entra en un cuerpo humano. El tipo de cuerpo en el que entra el alma y las condiciones del nacimiento vienen determinados por las acciones pasadas del alma en su vida o vidas anteriores y por la acumulación de intercambios que ha establecido con otras almas. Si no se comprende correctamente este proceso, el abandono de un cuerpo y la adopción de otro suele ser una experiencia que produce un gran miedo y angustia, aunque los detalles de la vida anterior se borran pronto y se viven experiencias nuevas para que el alma no se sienta desbordada y confundida por los recuerdos del pasado.

La reencarnación: lo que te llevas contigo

En cuanto se han desarrollado el cuerpo y el cerebro del bebé, el alma se ha olvidado por completo del pasado y se ha acostumbrado a sus nuevas condiciones de vida y a los padres de su nuevo cuerpo. Sin embargo, aunque el alma normalmente no recuerda detalles de sus vidas pasadas, lleva consigo –en forma de actitudes, tendencias y personalidad– el efecto acumulativo de todo lo que ha experimentado y aprendido. Todo lo que ha aportado a la nueva vida desde la perspectiva genética es la estructura física del cuerpo, la raza, el color de los ojos, la forma de la nariz, etc. Y, a pesar de que el entorno en el que un niño se educa, así como las personalidades de los que lo rodean, sin duda ejercen una influencia en su evolución, sus tendencias y reacciones ante la gente y los acontecimientos no se generan desde la perspectiva biológica sino que son inherentes al alma de las existencias anteriores. Estas impresiones predominantes grabadas en la vida pasada en seguida empiezan a manifestarse y a expresarse en el nuevo entorno.

La relación en otras vidas

La vida humana se basa en las interrelaciones entre las almas que, a su vez, se basan en las distintas impresiones presentes en cada una de ellas. Dichas impresiones determinan el curso de la vida, la naturaleza de las actividades del alma y su ubicación física en determinado entorno. Es por ello que normalmente se crea un vínculo entre dos almas que han establecido una relación en una vida, vínculo que las reunirá otra vez en otras vidas. Por esto muchas personas tienen la sensación de haber conocido a alguien antes, aunque aparentemente se encuentren por primera vez. O viven la experiencia de conocer a alguien y tienen una sensación de atracción o repulsión aunque no lo conozcan lo suficiente en la vida actual como para que hayan surgido estos sentimientos. Lo que ocurre es que el alma reconoce a la otra alma –aunque los cuerpos sean distintos– desde la última vez que se vieron.

La reencarnación: El proceso de renacimiento

La reencarnación es un proceso de renacimiento. Con cada nueva muerte llega un nuevo nacimiento y la apertura de un capítulo nuevo en la interminable historia de la vida. Con cada nuevo nacimiento el alma prosigue su viaje a través de la eternidad en el lugar en que lo dejó según sus cuentas en el nacimiento anterior. El alma no es la víctima de un Dios enfadado o vengativo que la condena a una vida de privación o sufrimiento sin motivo aparente. El alma hereda un pasado creado por ella misma. El hecho de que las causas exactas del pasado que motivan las circunstancias de la nueva vida no sean aparentes ni visibles no significa que no existan. Dicho de otro modo, un alma nacida en circunstancias felices no es receptora de la gracia o la bendición de Dios, sino que es el fruto de la recompensa de sus propias acciones generosas y benéficas llevadas a cabo en el nacimiento o nacimientos pasados. Cada alma está constantemente experimentando el efecto de alguna acción pasada y también está plantando las semillas para recogerlas como un fruto en el futuro.

La comprensión de la reencarnación consolida, en la meditación, la experiencia de mi propia inmortalidad, mi existencia eterna como alma. Y esto es una medicina excelente para muchas clases de miedos, ansiedad y pensamientos limitados.

Fuente:Brahma Kumaris

Foto:Palacio del Rey, Malasia... Amo esta foto...la flor de Loto, y el agua , símbolo perfecto ...

El árbol del mundo humano


¿Qué es lo que tiene un tronco que no se puede ver, ramas que ya no son verdes, incontables hojas de distintos colores y un linaje que se renueva a sí mismo?

Mantente alto y orgulloso

Hunde profundamente tus raíces en la Tierra
Refleja la luz de la fuente más espléndida
Piensa a largo plazo
Aventúrate
Recuerda cuál es tu lugar entre todos los seres vivos
Acoge con alegría las estaciones cambiantes
Porque cada una produce su propia abundancia
La energía y el nacimiento de la primavera
El crecimiento y la alegría del verano
La sabiduría de soltar las hojas en otoño
La pausada y tranquila renovación del invierno

Ilan Shamir, Advice from a tree (Consejo de un árbol)

El árbol de la familia humana

El ciclo de la vida de un árbol en la naturaleza –origen, crecimiento, declive y rejuvenecimiento– ofrece una buena analogía del ciclo de la vida del árbol de la familia humana. Todas las partes de un árbol están conectadas entre sí. Algo que ocurre en una parte del árbol afecta a su totalidad. Mirar el árbol de la vida humana en la tierra hoy, prácticamente crecido del todo, es observar y comprender su viaje a través del tiempo.

La Semilla de la humanidad

La semilla de la humanidad, de la familia humana, es Dios, el Ser Supremo, la esencia de la cual crece todo el árbol de la humanidad. El tronco del árbol simboliza la era del paraíso que surge de esa Semilla perfecta –aquella época dorada antes de la historia escrita en que había unidad de creencias, culturas, idiomas y buen gobierno–; aquel período de civilización perfecta en el cual no había diferencia entre la teoría y la práctica de la conducta recta en la vida. La gente en aquella época no carecía de nada, estaba plenamente satisfecha y compartía una vida armoniosa. La cercanía del tronco a la semilla simboliza cómo, en aquella época, las almas representaban las cualidades de Dios viviendo vidas basadas en los principios de la verdad. Estas almas han quedado inmortalizadas en historias y leyendas como «dioses» y «diosas», pero pocas personas siguen comprendiendo que estos seres divinos en realidad una vez llegaron a caminar por nuestra tierra.

El árbol de la vida crece

A medida que crece el árbol, su tronco aumenta de tamaño de manera natural. De modo parecido, la población humana se expande. Aparecen más «hojas» (almas humanas individuales) en el árbol. Igual que las hojas pasan espontáneamente del estado de yema al estado de crecimiento, las deidades también se abren a una mayor implicación con el mundo físico y preocupación por el cuerpo físico –el templo del alma–. Completamente inconscientes de que están perdiendo la conciencia de su verdadera identidad, la propia alma, en el proceso, también pierden contacto con su naturaleza original de pureza, paz y verdad.

El paraíso perdido

Este cambio de conciencia comporta un marcado descenso del poder, la pureza y la capacidad de discernir lo correcto de lo erróneo. La divinidad se va. El paraíso desaparece. De pronto ocurre algo distinto a la paz y la felicidad. De pronto surgen sentimientos extraños e incómodos. De pronto afloran sentimientos de disgusto, deshonestidad, intranquilidad y falsedad. Son como insectos que roen muchas de las hojas y las acciones humanas están motivadas por algo: aumentan las exigencias de posesiones, prosperidad, posición y poder, que desencadenarán acciones humanas nefastas Las almas dejan de ser las dueñas del yo y devienen esclavas de sus deseos.
Mientras que la unidad del tronco pierde integridad, las mentes empiezan a buscar la verdad y los corazones comienzan a refugiarse en el consuelo. La memoria de Dios, la Semilla, vuelve a emerger de las profundidades de la psique humana, lo cual intensifica la búsqueda de la verdad. En respuesta a ello, las almas de los grandes profetas hacen su entrada una por una respectivamente –Abraham, Buda, Cristo y Mahoma– aportando mensajes de retorno a la honestidad, de esperanza y perdón, de conocimiento y de firmeza. El alma de cada profeta instaura la rama poderosa de una gran religión en el árbol de la familia humana. Los ideales de amor, ley, iluminación y redención ahora se manifiestan como diferencias fundamentales de planteamiento.

El desconcierto y la confusión

Brotan muchas hojas nuevas de las ramas a medida que la familia humana aumenta radicalmente de tamaño. El desconcierto y la confusión siguen mientras la búsqueda de la autorrealización y la verdad da lugar a creencias y formas de pensar divergentes. Cada rama principal se diversifica en ramas y ramitas más pequeñas. Aparecen cultos e “ismos”. Entretanto, en el tronco principal de la humanidad, la adoración por la naturaleza y los seres humanos como gurús adquiere fuerza. Ahora, la familia humana se divide según el color, la raza, la religión y la ideología. Asimismo, impera un desorden cada vez mayor que se ve reflejado en un incremento de los desastres naturales, las enfermedades físicas y mentales, la pobreza y las muertes prematuras.

El árbol alcanza sus límites de crecimiento

En este estado de desasosiego constante cada vez hay más personas que se vuelven hacia Dios, pero sin saber quién es en realidad o qué es lo que hace, también surgen dudas acerca de Su verdadera existencia. La búsqueda de la verdad aparece para centrarse exclusivamente en la evidencia física, dando lugar a fantásticos avances en la ciencia y la tecnología. Pronto prolifera la fe en la veracidad y el poder de la ciencia al tiempo que la religión y la filosofía se hacen materialistas y se politizan. Mientras, entre las ramas, la fe se convierte en fundamentalismo a la vez que los que se aferran con tenacidad a las creencias tradicionales se sienten obligados a defender con violencia sus puntos de vista. La religión, el idioma y la cultura se han alejado mucho de sus verdaderas raíces en la divinidad.

El árbol alcanza sus límites de crecimiento. Las raíces se encuentran en un estado de deterioro total, el tronco apenas se vislumbra en medio de una maraña de ramas que se comban. Cada alma cuelga desamparada, como una hoja abandonada en una ramita de un árbol en invierno.

Dios, la Semilla, regenera el árbol

Pero antes de que la vida anterior muera, la Semilla, el Creador del árbol, genera vida nueva. Dios, la Semilla del árbol de la familia humana, revela que lo que fue puede volver a ser. Despertadas por la venida de esta Semilla, y encontrando fortaleza y mantenimiento al crear una relación renovada con Ésta, las almas se convierten en raíces creadoras de las que puede surgir un nuevo árbol joven. Empieza la regeneración de la familia humana.

Medita profundamente y visualízate como un alma de la raíz sentada junto a Dios, la Semilla de nuestra familia humana. Extrae de esta Semilla la esencia eterna de todo lo que se puede conseguir en la vida. Quédate bajo la copa del conocimiento de nuestro árbol de la familia humana y todos tus deseos puros se cumplirán.
Fuente:Brahma Kumaris
http://www.bkwsu.com/what-we-do-spanish/cursos/la-meditacion-raja-yoga/temas/el-arbol-de-la-vida?set_language=es

jueves, 9 de julio de 2009

Buda


No observan el dharma aquellos que recurren a la violencia para lograr sus propósitos.

Más aquellos que guían a otros por medios no violentos,conocedores de lo recto y lo errado, pueden considerarse guardianes del dharma...

BUDA

La foto la tomé en Thailandia, Buda acostado.

viernes, 3 de julio de 2009

El Secreto



Todo lo que quieres -toda la felicidad, amor, abundancia, prosperidad- Ya existe, está esperando que lo tomes, Pero has de desearlo de verdad. Tienes que desearlo deliberadamente... Y cuando te has lanzado a conseguir lo que deseas, El Universo te concede todo lo que quieres.

Reconoce las cosas bellas y maravillosas que te rodean,bendícelas y alábalas.

Por otra parte,con las cosas que actualmnete no son como te gustaría, no pierdas el tiempo críticandolas o quejándote.

Lisa Nichols, El Secreto
Fotografía: Traful Argentina